La vuelta de las vacaciones es un momento en el que muchas parejas se plantean la continuidad de su relación. A veces existe una decisión tomada desde hace tiempo; en otros casos, unas vacaciones difíciles o una convivencia más intensa terminan de confirmar que la relación ha llegado a un punto de ruptura.
Y entonces aparece una pregunta muy concreta: cómo divorciarse y por dónde empezar.
Es normal no tenerlo todo decidido. Quién se quedará en la vivienda, cómo se organizarán los hijos, qué ocurrirá con los gastos o cómo planteárselo a la otra persona son cuestiones que no tienen por qué resolverse de golpe.
Además, actualmente el propio procedimiento exige prestar especial atención a la fase previa. Con carácter general, antes de presentar una demanda de divorcio debe haberse intentado una negociación a través de un medio adecuado de solución de controversias (MASC), salvo las excepciones previstas legalmente.
Por eso, saber cómo divorciarse en España empieza mucho antes de redactar una demanda. Empieza por entender la situación, conocer las opciones y decidir cómo afrontar la ruptura.
Por dónde empezar un divorcio
Antes de negociar con la otra parte conviene saber qué cuestiones habrá que resolver.
Si hay hijos, será necesario pensar en su organización y necesidades. Si existe una vivienda familiar, habrá que analizar su propiedad, uso e hipoteca. También pueden ser relevantes los ingresos de ambos, los gastos familiares, el patrimonio, las cuentas, los préstamos o el régimen económico del matrimonio.
No hace falta tener preparada una carpeta perfecta ni llegar a una primera consulta sabiendo exactamente qué se quiere pedir.
Precisamente el asesoramiento inicial sirve para ordenar la situación y saber qué es realmente importante.
Consultar con un abogado antes de hablar de custodia, vivienda o dinero tampoco significa prepararse para un divorcio conflictivo. Muchas veces ocurre lo contrario: conocer la propia situación permite negociar con más tranquilidad y evitar posiciones que parten del miedo o del desconocimiento.
Cómo comunicar que quiere divorciarse
No existe una manera jurídica de comunicar a la pareja que se quiere terminar el matrimonio.
Sí hay una diferencia importante entre comunicar una decisión y negociar un divorcio.
Si las circunstancias permiten mantener una conversación razonable, no es necesario resolver en ese momento quién se quedará en casa, cómo será la custodia o cuánto pagará cada uno.
Una conversación sobre el final de una relación ya es suficientemente importante por sí misma.
Las consecuencias jurídicas y económicas pueden abordarse después, con más información y, cuando sea conveniente, con asistencia profesional.
Además, en España no es necesario alegar una causa para divorciarse ni el otro cónyuge tiene que estar de acuerdo con la decisión de poner fin al matrimonio.
El posible desacuerdo estará, normalmente, en cómo organizar las consecuencias de la ruptura, no en la posibilidad misma de divorciarse.
Cómo divorciarse con hijos
Cuando hay hijos, una de las principales preocupaciones al buscar información sobre cómo divorciarse es qué ocurrirá con ellos.
Habrá que regular, según las circunstancias, la guarda y custodia, los periodos de estancia con cada progenitor, las vacaciones, los alimentos, los gastos y otras decisiones relevantes de su vida.
Pero antes de hablar de porcentajes o calendarios conviene mirar cómo funciona realmente esa familia.
Los horarios laborales, el colegio, las distancias entre domicilios, la disponibilidad de los progenitores, la edad de los hijos y la organización de los cuidados que existía hasta ese momento pueden ser relevantes para diseñar las medidas futuras.
También conviene aclarar una duda frecuente: custodia compartida no significa necesariamente que no exista pensión de alimentos. Deben valorarse, entre otras circunstancias, los recursos económicos y los gastos que asume cada progenitor.
Cómo hablar con los hijos
No hay una fórmula que sirva para todas las familias.
Cuando sea posible, es conveniente evitar que los hijos conozcan la ruptura en medio de una discusión o que sean utilizados para transmitir mensajes entre sus padres.
Tampoco necesitan conocer los detalles íntimos de la relación ni determinar quién tiene razón.
Lo que normalmente necesitan saber es bastante más concreto: qué va a cambiar en su vida y qué va a seguir igual.
Dónde vivirán, cómo verán a cada progenitor, si continuarán en el mismo colegio o qué ocurrirá con sus rutinas son cuestiones que les afectan directamente.
Por eso, si la situación lo permite, puede ser útil que los adultos hayan empezado a ordenar estas cuestiones antes de comunicarles la nueva situación.
Qué hacer con la vivienda
La vivienda familiar suele ser una de las primeras preocupaciones cuando una pareja decide divorciarse.
Y también una de las cuestiones en las que conviene evitar decisiones precipitadas.
¿Tengo que irme de casa? ¿Puedo quedarme? ¿Qué ocurre si la vivienda es de uno de los dos? ¿Y si tenemos una hipoteca?
No existe una única respuesta.
Hay que distinguir entre propiedad de la vivienda, atribución de su uso y obligaciones frente al banco.
Que uno de los cónyuges sea propietario no determina necesariamente por sí solo quién podrá utilizar la vivienda después de la ruptura. Del mismo modo, la atribución de su uso no convierte al otro cónyuge en propietario.
Y el divorcio tampoco modifica automáticamente las obligaciones asumidas frente al banco.
Por eso, antes de abandonar definitivamente la vivienda familiar o alcanzar un acuerdo sobre ella, es conveniente conocer las consecuencias jurídicas de esa decisión.
El MASC antes del divorcio
Actualmente, para entender cómo divorciarse en España hay que conocer también el papel de los medios adecuados de solución de controversias (MASC).
Desde la reforma introducida por la Ley Orgánica 1/2025, la actividad negociadora previa tiene, con carácter general, la consideración de requisito de procedibilidad en los procesos matrimoniales a los que resulta aplicable, sin perjuicio de las excepciones previstas por la ley.
Esto significa que antes de presentar la demanda debe intentarse una vía de negociación adecuada en los casos en los que legalmente resulte exigible.
Pero el MASC no obliga a alcanzar un acuerdo.
Lo que exige es intentar la negociación en los términos legalmente previstos.
Y, en Derecho de Familia, creemos que esta fase puede tener mucho más sentido que el simple cumplimiento de un requisito procesal.
Si existe una posibilidad razonable de acuerdo, merece la pena explorarla correctamente.
Mediación familiar
La mediación familiar es una de las vías que pueden utilizarse para intentar alcanzar acuerdos.
En B&M Abogados somos abogados de familia y también mediadores, por lo que trabajamos habitualmente con la negociación y conocemos tanto las ventajas como los límites de la mediación.
En una mediación, el profesional mantiene una posición neutral y ayuda a las partes a trabajar sobre sus diferencias y buscar acuerdos.
Puede ser una herramienta especialmente útil cuando ambas personas conservan capacidad de diálogo y están en condiciones de negociar.
Pero no es necesariamente la vía adecuada para todos los divorcios.
Y hay una diferencia que conviene tener clara: el mediador no defiende individualmente a ninguno de los cónyuges.
Negociación asistida entre abogados
En muchos divorcios recomendamos la negociación asistida entre abogados.
Cada cónyuge cuenta con su propio letrado, conoce su posición jurídica y recibe asesoramiento antes de aceptar o rechazar las propuestas que se plantean.
Esto permite negociar sin que ninguna de las partes tenga que defender por sí sola sus intereses jurídicos en un momento que, además, puede ser personalmente complicado.
Los abogados pueden centrar la negociación en los verdaderos puntos de desacuerdo, intercambiar propuestas y tratar de construir una regulación global sobre hijos, vivienda y cuestiones económicas.
Siempre que las circunstancias lo permitan, somos partidarios de intentar negociar antes de convertir el desacuerdo en un procedimiento contencioso.
Pero negociar bien no significa ceder en todo.
Significa saber qué se está negociando, qué consecuencias tendrá el acuerdo y dónde están los límites que no conviene traspasar.
Cómo divorciarse de mutuo acuerdo
Cuando los cónyuges consiguen acordar las consecuencias de la ruptura, el divorcio puede tramitarse de mutuo acuerdo.
El convenio regulador recogerá las medidas correspondientes y, cuando existan hijos, deberá regular adecuadamente las cuestiones que les afecten.
Un convenio no debería redactarse simplemente para conseguir que el divorcio se apruebe.
Tiene que funcionar después.
Una regulación ambigua sobre vacaciones, gastos, vivienda o decisiones respecto de los hijos puede convertirse en una fuente permanente de discusiones.
Por eso, incluso cuando existe una buena relación entre los cónyuges, es importante entender qué se firma y pensar no solo en la situación actual, sino también en cómo funcionarán los acuerdos en la práctica.
Si no conseguimos llegar a un acuerdo
No todos los divorcios pueden resolverse negociando.
Puede existir acuerdo sobre algunas cuestiones y diferencias importantes sobre otras. O las posiciones pueden estar demasiado alejadas para alcanzar una solución aceptable.
Si después del intento de negociación no existe acuerdo, puede iniciarse el correspondiente divorcio contencioso y solicitar al juzgado que resuelva las medidas discutidas.
Eso tampoco significa que la negociación haya terminado para siempre.
Es posible alcanzar acuerdos durante la tramitación del procedimiento si las circunstancias lo permiten.
Negociar y defender jurídicamente los propios intereses no son cosas incompatibles.
Cómo divorciarse en Cataluña
Aunque hablamos de cómo divorciarse en España, en Cataluña existen particularidades importantes porque cuenta con Derecho civil propio en materia de familia.
Cuando resulta aplicable el Derecho catalán y existen hijos, adquiere especial importancia el plan de parentalidad, que debe concretar cómo ejercerán los progenitores sus responsabilidades y cómo se organizarán determinados aspectos de la vida de los hijos después de la ruptura.
También deberán analizarse, según las circunstancias, los alimentos, el uso de la vivienda familiar y las posibles consecuencias económicas entre los cónyuges.
Además, en Cataluña el régimen económico matrimonial supletorio es el de separación de bienes.
Esto no significa que al divorciarse cada uno simplemente “se quede con lo suyo”.
Puede haber bienes en copropiedad y, si concurren los requisitos legales, pueden plantearse cuestiones como la prestación compensatoria o la compensación económica por razón de trabajo.
Cómo divorciarse en el resto de España
En gran parte del territorio español resulta aplicable el Código Civil común, aunque también existen otros territorios con Derecho civil propio.
Una de las diferencias puede encontrarse en el régimen económico matrimonial.
Cuando resulta aplicable la sociedad de gananciales, por ejemplo, será necesario tener en cuenta las consecuencias patrimoniales derivadas de ese régimen y, en su caso, su posterior liquidación.
Por eso, saber cómo divorciarse en España exige determinar primero qué legislación resulta aplicable al matrimonio y a sus consecuencias.
En matrimonios internacionales, o cuando los cónyuges han vivido en diferentes países, este análisis es todavía más importante.
Qué conviene evitar al empezar un divorcio
Las primeras semanas no determinan necesariamente cómo terminará el procedimiento, pero algunas decisiones pueden complicarlo innecesariamente.
Abandonar la vivienda sin haber valorado la situación, modificar unilateralmente la organización de los hijos, dejar de atender determinados gastos, realizar movimientos importantes de dinero o firmar acuerdos sin conocer sus consecuencias son decisiones que conviene analizar antes.
Esto no significa que haya que quedarse inmóvil.
Significa distinguir lo urgente de lo importante y saber qué puede hacerse provisionalmente mientras se organiza la ruptura.
Ese es precisamente uno de los objetivos de un primer asesoramiento.
Cómo divorciarse y por dónde empezar
Si ha llegado hasta aquí buscando cómo divorciarse, probablemente no necesite conocer hoy todas las respuestas.
Lo importante es empezar por las preguntas correctas.
¿Qué cuestiones hay que resolver? ¿Qué legislación se aplica? ¿Cómo afecta la ruptura a los hijos? ¿Qué ocurre con la vivienda? ¿Existe alguna consecuencia económica entre los cónyuges? ¿Hay posibilidad de alcanzar un acuerdo? ¿Qué MASC resulta adecuado?
A partir de ahí puede decidirse cómo avanzar.
En B&M Abogados somos abogados especializados en Derecho de Familia y mediadores. Asesoramos en divorcios de mutuo acuerdo y contenciosos, mediación y negociación asistida, con especial experiencia en Derecho de Familia en Cataluña y en procedimientos con elementos internacionales.
Nuestro criterio es intentar alcanzar acuerdos cuando existe una base razonable para hacerlo y, cuando no es posible, plantear la defensa jurídica que requiera cada caso.
Si está valorando cómo divorciarse y no sabe por dónde empezar, una primera consulta permite ordenar la situación, conocer sus opciones y decidir los siguientes pasos con asesoramiento. SOLICITAR CITA



